“México gana más si subsidia a renovables” 

 Los cambios vendrán no sólo en la generación de energía, sino en otros patrones de consumo como son el transporte, la eficiencia en los motores de actuales y la electricidad para el sector empresarial y doméstico.

México gana más como país promoviendo un uso más intensivo de las energías renovables que si le da subsidios a las cinco empresas del sector acerero que quieren utilizar el gas natural como energía limpia, pues el futuro pertenece a un desarrollo bajo en carbón, no en su uso intensivo, dijo Adrián Fernández 
Bremauntz, CEO de Latin American Climate Initiative.


La nueva Ley de Transición Energética (LTE) abre dos oportunidades importantes: una, acceso a fondos internacionales de inversión a los que de otra forma no se podría acceder de manera simple; métodos que implican esfuerzos de ambas partes (gobierno y empresas), penalizaciones que aseguran que las metas propuestas se deben de cumplir por ley.


En un comparativo entre las energías renovables y el uso del gas natural, el precio nivelado en ambas partes implica lo siguiente: en este momento es más caro usar energía renovable en poco más de 1% frente al precio del gas natural; sin embargo, a largo plazo la estructura de precios cambia en favor de las instalaciones eólicas o solares, por ejemplo.


“La LTE no implica que se va a dejar de usar gas natural, implica que se van a utilizar otras fuentes de energía que no son hidrocarburos, y que en la matriz energética habrá una mayor variedad de fuentes de energía”, afirmó.


En todo caso, no hay manera de saber que el precio del gas natural se mantendrá bajo. Es posible en un horizonte de corto plazo, pero no en cinco años. La volatilidad es permanente y los precios bajos son una situación pasajera del mercado, añadió.


Hay un doble efecto con la LTE. Primero, se reduce la velocidad de la demanda general al usarse la tecnología de generación distribuida y fuentes de electricidad alternas. Segundo, lo que hay es una mayor eficiencia, lo que reduce la presión sobre las fuentes actuales, aunque es un hecho que toda la base de generación se mantiene como está ahora, a 100 por ciento.


“Hay un engaño al querer decir que la energía renovable no tiene palabra, hay pronósticos de vientos, clima, sol, que pueden ser usados para la planeación energética correcta. En Holanda hay mucho menos sol y sus empresas trabajan con energía solar”, dijo.


Los cambios vendrán no sólo en la generación de energía, sino en otros patrones de consumo como son el transporte, la eficiencia en los motores de actuales y la electricidad para el sector empresarial y doméstico.


“Las energías renovables podrán, por ejemplo, reducir los consumos de las casas-habitación que hoy son tarifas de alto consumo (DAC) y que pagan hasta 6,000 pesos mensuales; con ese nivel de gasto se podría pagar la inversión de una casa hasta en un año”, explicó.

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