México deja ir la energía solar

México– Las instalaciones de energía solar que funcionan mediante cientos, e incluso miles de módulos fotovoltaicos y están interconectados a la red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), también conocidos como huertos o granjas solares, integran un concepto relativamente nuevo en nuestro país.


José Alberto Valdés Palacios, vicepresidente de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES), señala que una de las principales ventajas de este sistema es que se trata de energía comercializable.


El especialista explica que en Europa se empezó a hacer muy popular este método de comercialización de energía renovable porque participaban varios socios. Grupos de diferentes inversionistas podían generar ganancias particulares en un mismo huerto de captación de energía solar.


A principios de este siglo es cuando empieza el furor por este tipo de sistemas. En México, a partir de 2006 se empiezan a generar las regulaciones que permiten la interconexión de particulares a la red eléctrica federal, pero los costos tan altos de los sistemas fotovoltaicos dificultaron su avance.


Valdés Palacios señala que en el territorio nacional se tenía un registro de producción de energía solar fotovoltaica de aproximadamente 60 megawatts (MW) instalados hasta 2010. Para esa fecha, Alemania, que junto con España son quienes tienen el liderazgo en esta tecnología a nivel mundial, tenía 55 mil MW instalados. Todo esto a pesar de que su territorio recibe la mitad de energía del sol que la República Mexicana.


Una ligera baja en los costos del equipo y las posibilidades de una fuente inagotable de energía han fortalecido actualmente su proyección. La Comisión Reguladora de Energía (CRE) ha extendido permisos para la instalación de interconexiones fotovoltaicas con empresas privadas por alrededor de 1200 MW desde principios de 2011 hasta mayo de 2014.


“En poco más de dos años hubo un cambio radical, se alzó una cifra que comienza a cobrar sentido y empieza a pintar un poco el panorama de los huertos solares en nuestro país, cuyo nombre formal son sistemas interconectados a la red en modalidades como pequeño productor y autoabastecimiento”, apunta Valdés Palacios.


Sonora es el estado con mayores permisos solicitados, concentrando más de 40%. Las autorizaciones están en diferentes procesos, desde el inicio de la gestión, la planeación del proyecto, la instalación, la operación y el arranque. Baja California Sur es otro de los lugares del país más favorecidos por la energía del llamado astro rey. En La Paz existe una irradiación solar global horizontal que supera los 5.7 KW hora.


El campo solar fotovoltaico Aura Solar I, en este estado, fue el primero en entrar en funcionamiento a gran escala en México con expectativas de generar más de 50% de las necesidades energéticas de su capital. El desarrollo cubre una superficie de 100 hectáreas con expectativas de utilidad de 30 años.


Valdés Palacios señala que estas instalaciones se encuentran realizando ajustes de sincronía con la red para sus 30 MW, que es el límite superior que está imponiendo la CFE para conectarse como pequeño productor, pero es factible tener varios huertos con estas características para un mismo inversor.


Otros estados que encabezan la lista de proyectos del género son Durango, Aguascalientes y Jalisco, mediante los que se pretende impulsar el portafolio de energías renovables en el país. El objetivo es sumar 35 % de la capacidad energética instalada mediante este tipo de energías, meta planteada por la Secretaría de Energía (SENER) para cumplirse en una década.


Retos


Para el doctor Mauro Valdés Barrón, coordinador del Observatorio de Radiación Solar de la UNAM señala que las compañías extranjeras saben aprovechar muy bien el trabajo que se realiza en México sobre mediciones de radiación solar cada vez más precisas que se logran en nuestra vasta geografía.


El especialista comenta que las consultas sobre el impacto solar en diferentes regiones del país siempre venían por parte de personas de otros países, pero muy recientemente las solicitudes de información han llegado por parte de grupos de mexicanos.


“Los mexicanos están explorando nuevas alternativas con menos temor”, señala el especialista, pues aunque la inversión en huertos solares sigue siendo muy alta, las compañías dedicadas a energías alternas están ampliando sus campos de conocimiento y evaluando las ilimitadas posibilidades del recurso en la rama solar.


“Aunque estamos entrando tarde, finalmente estamos dando el paso”, señala Valdés Barrón, para quien la Reforma Energética ha sido bien aprovechada por empresas extranjeras acostumbradas al manejo de este tipo de tecnologías, pero aunque muchos de los inversionistas mexicanos no parecían preparados para la transición, “finalmente están logrando ponerse al día”.


“Este tipo de energía tiene diversas opciones de aprovechamiento. Aunque no podemos llenar nuestra geografía de paneles solares, se debe evaluar el recurso en los diferentes componentes de la radiación, para así tener más noción sobre qué sitios son los más adecuados para huertos solares. Finalmente mientras más proyectos de este tipo existan a todos nos puede ir mejor”.


Este tipo de energía no contaminante ocupa grandes extensiones de tierra que generalmente son desiertos o terrenos que han perdido rentabilidad para funciones de otro tipo, como las agrícolas.


Se calcula que la generación de 82 GW por hora al año, el aproximado de generación de un huerto de 30 MW, puede evitar la emisión anual de 60 mil toneladas de contaminante, como el bióxido de carbono, reduciendo significativamente la quema de combustibles fósiles.


Por otra parte, el directivo de ANES señala que desde la década de los 90 se han querido utilizar las energías renovables sólo como una solución ambiental, cuando fenómenos como la repentina muerte de pájaros en las grandes ciudades del mundo alertaron sobre un impacto de las emisiones contaminantes que evidentemente trascendían unos ojos llorosos.


Concentrados sólo en el aspecto ambiental, Valdés López señala que de pronto surgían soluciones para combatir la contaminación que iban desde los convertidores catalíticos hasta las promesas esculpidas en torno al gas natural, que dejaban de lado el desarrollo formal de este tipo de energía.


“Estratégicamente, México es un país rico en energía solar y eólica. Las energías renovables se veían como una posible solución ambiental, pero no como un vector energético que independientemente tiene un gran valor”, señala.


“México ha logrado tratados comerciales con los principales países productores. Hoy también tenemos fabricantes nacionales sólidos de módulos fotovoltaicos, empresas eléctricas mexicanas de tradición que empiezan a colocar sus primeros inventarios”, señala y agrega que es importante proteger y estimular la fabricación nacional de este tipo de tecnología, pues aún no tenemos la producción necesaria para la explosión que está teniendo el mercado fotovoltaico.


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