Reportajes: Carreteras fosforescentes. ¿Es esta la iluminación del futuro?

Se trata de un proyecto resultante de un concurso que se dio a conocer en 2012 y que por fin ha visto la luz. Se está probando en un tramo de autovía de 500 metros en Holanda a la espera de recoger impresiones de los conductores y analizar el comportamiento de éstos con la nueva iluminación. A pesar del reconocimiento y la aceptación popular, a las vías fosforescentes les queda aún mucho por evolucionar.


Los Dutch Desing Week 2012 premiaron, en la categoría de “mejor concepto futurista”, el proyecto de instalar en las carreteras una iluminación que brillase con la oscuridad o con mal tiempo. El diseño presentado fue resultante del trabajo de dos empresas diferentes, Estudio Roosegarde y el Grupo Heijmans. Dos años más tarde de aquello, por fin se ha puesto a prueba un pequeño tramo de carretera de 500 metros en Holanda que se ilumina con bandas fosforescentes. Además del ahorro energético que se presupone con el tiempo (la instalación de farolas y la sustitución periódica de bombillas) se busca mejorar la seguridad vial e informar mejor a quien transita por la vía de cómo es la carretera: si a continuación hay una curva a la derecha, si hay un desnivel… Estas marcas en el pavimento se hacen con una pintura especial en cuya composición existen unas pequeñas partículas fosforescentes capaz de cargarse de forma autónoma con la luz solar.


Pero los avances que se han creado con esta carretera son numerosos. Por ejemplo, está en estudio implantar en los laterales de las vías, fuera de los arcenes, unos pequeños molinillos de viento que alerten de rachas de aire fuerte o un carril prioritario para coches exclusivamente eléctricos, cuyas baterías pueden ser cargadas en marcha mediante inducción magnética (algo en lo que ya están trabajando fabricantes como Audi). Asimismo, se han propuesto invenciones tales como ‘pintura dinámica’ (aparecen o desaparecen en función de la temperatura ambiente, muy útil cuando hay cero grados y la posibilidad de hielo en la calzada) o unas ‘luces interactivas’ (se encienden o apagan una vez ha pasado un vehículo por esa zona).


Con problemas

La idea, que tan buena acogida tuvo y que causó expectación en diversos organismos dedicados a la seguridad vial por su innovación, se ha encontrado con un inconveniente muy común: la suciedad. Y es que los restos de goma, polvo y otros componentes no permiten a los sensores captar la luz del día para cargarse. Además, esta misma suciedad tampoco permite mostrar como debiera la señalización provocando despistes entre los conductores. Las autoridades holandesas, por tanto, han decidido suspender el proyecto a la espera de mejorar este avance que ayudaría a la visibilidad por la noche o cuando las condiciones climáticas son adversas.

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