Panismo político fastidia empresa de energía renovable

Las conexiones políticas y con funcionarios de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) de Ciro Energy impidieron que Tropical Solar (luego Jonas Energy) lograra desarrollar su propuesta de energía renovable, aseguró Roberto Torres, dueño de esta empresa, en una queja ante el FBI.

Torres asegura que Rubén Pérez, de Ciro, tenía “acceso directo” al entonces director ejecutivo de la corporación, Miguel Cordero.

“Es a través de este contacto directo que meses antes de que existieran la Leyes 82 y 83 del 2010 que obtiene un 'Letter of Intent' para un proyecto de energía renovable, el más grande del Caribe, sin intervención o autorización de la entonces Junta de Gobierno”, indicó.


En la querella se agrega que “en este entonces PREPA (Autoridad de Energía Eléctrica) no tenía ninguna obligación legal de establecer proyecto alguno de energía renovable. De alguna manera Ciro tenía conocimiento de lo que se iba a legislar casi un año después, se estaba posicionando para obtener ventaja y crear un monopolio de esta industria. Tan seguro estaba Ciro que su PPOA era un ‘done deal’ gracias a su conocimiento interno de las futuras leyes y sus contactos políticos que desde antes de existir las Leyes 82 y 83 del 2010 habían comenzado el proceso de la consulta de ubicación de su entonces inexistente proyecto”.


Ciro recibió de Cordero una carta de preaprobación el 25 de agosto de 2010, “aún cuando la Junta de Gobierno no autorizó este contrato hasta un mes luego, el 21 de septiembre de 2010” para una producción de 57 mv.


En octubre, se denunció, hubo una enmienda autorizada por Cordero al contrato ya establecido por la Junta.


Los “Renewables Energy Credits” son propiedad de Ciro, pero la AEE tendría derecho a una tercera parte del producto de la venta de los mismos en caso de ser vendidos.


Si las leyes exigiesen este tipo de créditos a la AEE, entonces Ciro vendría obligado a venderle los mismos a la corporación a una tercera parte del precio del mercado.


La enmienda fue a los efectos de que la AEE los comprase todos a precio completo del mercado.


Esta enmienda tuvo un costo de 44.9 millones para la AEE, asegura Torres.


Mientras, Ciro logró que la junta le extendiese en varias ocasiones la fecha para iniciar operaciones, de la original 2010 a 2014.


“Un indicador adicional de los contactos de Ciro en PREPA, que trascendían más allá del director ejecutivo, ya que estas irregularidades no hubiesen sido posibles sin un cómplice en la división legal”, afirmó Torres, quien menciona el nombre.


Torres pidió “que desistieran de intimidarlo y amenazarlo” y no continuaran poniendo obstáculos a la empresa no aprobando una enmienda para reubicarse en Peñuelas y dejar Guayanilla, como se había aprobado originalmente su proyecto solar y tras entrar en agrias controversias con los dueños del terreno, a quienes acusa de conspirar con Ciro para perjudicar su proyecto.


“Luego de esto (el miembro de la Junta de la AEE) Pérez Canabal le notificó a Torres que oficialmente él se había convertido en persona ’non grata’ en la AEE, con Ciro, el partido y entre los otros renovables porque lo consideraban muy peligroso al no ser un ‘team player’. ‘Team player’ significaba aportar dinero al partido, tener influencias políticas, participar de las actividades de recaudación de fondos, comprar taquillas para cenas con precios de miles de dólares y aparentemente pagar por favores”, aseguró Torres en su querella.


Luego de obener el PPOA y el “Master Agreement” de su nuevo proyecto, regresaron las presiones para que los vendiera a Ciro, alega, y no a otros potenciales inversores.


Torres denunció que un gremio en la AEE lo acusó falsamente de estar en sociedad con Pérez Canabal.


Luego, asevera, fue supuestamente extorsionado el 7 de noviembre de 2012 con una demanda si no le vendía a Ciro, la que finalmente se presentó en la corte federal.


Pero en un nuevo intento por comprar la empresa de Torres, actualmente llamada Jonas Energy, en febrero de 2013 Pérez Canabal supuestamente le dijo que Ciro “es intocable porque tiene contactos políticos de su lado” y que la AEE no va “a mover” sus proyectos si esta empresa no es parte de ellos y que hasta algún gremio es sobornado por ellos.


Estas alegaciones están contextualizadas en una enorme y compleja guerra corporativa entre las empresas Tropical Solar (y subsidiarias) y Ciro Energy (y subsidiarias).


Recientemente, el NIE allanó propiedadades Torres para incautarse de una gran cantidad de documentos.


La compleja y controversial relación que habían iniciado TS y Ciro terminó en una agria disputa corporativa que terminó en las imputaciones de fraude, falsa representación y extorsión.


Según Torres, Pérez Ríos se jactaba de tener altos contactos políticos en la AEE y comerciales, y de haber participado activamente en la aprobación de las leyes 82 y 83 concernientes a la industria de energía renovable.


De acuerdo con la información de Torres, Ciro desarrolló un espionaje corporativo que le sirvió a su interés de expandir su propia propuesta de PPOA en Salinas, añadiéndole más producción de energía para hacer viable el proyecto, que parecía no lograr apoyo financiero y tenía el agravante que la AEE le pedía interconexión soterrada.


Y con la nueva información, también entorpeció el proceso de TS en la AEE para obtener su PPOA, que se desarrollaba en Salinas.


Con esto se desató una guerra corporativa por acaparar el sol de Puerto Rico y algunos funcionarios, según la versión de Torres, no fueron espectadores inocentes.


En la querella presentada ante las autoridades federales, Torres nombra una larga lista de empresarios e incluye a un exsecretario de Justicia, personal de la División de Integridad Pública y un dirigente gremial, entre otros.


Hace seis años la Isla comenzó su movimiento para salir de lo que popularmente se llama “el cartel del petróleo”, caro, contaminante y especulativo, y generar energía limpia mediante recursos renovables. Este esfuerzo requirió del gobierno otorgar una serie de incentivos económicos a la inversión y reglamentar el desarrollo de esta industria nueva en Puerto Rico y que tiene créditos federales.


Desde entonces, comenzaron, al igual que en el cartel del petróleo, supuestas alianzas, el espionaje y las venganzas para obtener el favor del gobierno, y si no, extorsionar y corromper, a tenor con la información también en posesión de la agencia Inter News Service (INS).


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