California puede autoabastecerse sólo con energías renovables, eólica, termosolar, geotérmica y energía solar fotovoltaica.

El equipo de Mark Z. Jacobson, profesor de ingeniería civil y medioambiental en la Universidad de Stanford en California, ofrece, en cierto modo, una hoja de ruta hacia un posible futuro para California en el que la energía renovable creará un entorno más sano, generará empleos y estabilizará los precios de la energía.

 

Cada vez resulta más evidente que es viable, técnica y económicamente, iniciar una transición total hacia las energías limpias y renovables. Desde el punto de vista económico, el ahorro en gastos sanitarios para tratar las enfermedades crónicas generadas en la población por la contaminación podría compensar el costo de la transición e incluso el rendimiento menor de las infraestructuras de energía limpia y renovable en comparación con el de las de energía sucia y no renovable.

 


 

Debido a todo esto, comienzan a perfilarse proyectos orientados a puntos geográficos concretos, para aprovechar las fuentes de energía limpia y renovable más comunes y prácticas en cada lugar.

 

Ahora se han presentado los alentadores resultados de un estudio, en este caso enfocado a California, uno de los estados más tecnificados de Estados Unidos y del mundo, y la conclusión es que resulta viable energizar California exclusivamente con electricidad limpia, esencialmente de origen hidráulico (en el sentido más amplio), solar y eólico, para alrededor del año 2050. Esto podría servir de ejemplo para algunos otros lugares del mundo.

 

Las zonas urbanas de esa California del futuro estarían libres de humos. Por las carreteras, solo circularían automóviles eléctricos y otros vehículos del mismo tipo. La electricidad de la que se alimentarían todos esos vehículos, así como viviendas y locales, provendría de centrales hidroeléctricas (incluyendo las que aprovechan el flujo de las mareas y el del oleaje), eólicas y solares, repartidas según su tipo en las zonas más idóneas.

 
Los resultados del estudio indican que es técnica y económicamente viable convertir la infraestructura californiana para todos los tipos de energía en una alimentada sólo por energía limpia y renovable. También muestran el camino a seguir hacia un suministro energético sostenible, barato y fiable en California que podría crear decenas de miles de empleos y ahorrar miles de millones de dólares en costes sanitarios relacionados con la contaminación.
 
El plan perfilado en el estudio llevaría a California a energizar todo su transporte, industria y suministro energético a viviendas, incluyendo calefacción y aire acondicionado, con energía renovable, hacia 2050. En el estudio se calcula el número de nuevos aparatos y empleos creados, las áreas terrestres y marinas que se requerirían, y las políticas que se necesitarían para los cambios en la infraestructura. También proporciona nuevas estimaciones sobre los impactos en la mortalidad, en la enfermedad y en los costes debidos a la contaminación del aire, basándose en datos de calidad del aire de varios años. El plan es análogo a uno que Jacobson y otros investigadores desarrollaron para el estado de Nueva York, otra zona donde el mero descenso de los costes sanitarios generados por la contaminación ayudaría en buena medida a financiar el uso exclusivo de energías renovables.
 
Los resultados del estudio indican que, si bien una conversión hidráulica, solar y eólica a gran escala podría suponer un gasto inicial notable, como el de construir centrales eléctricas de energía renovable, tales costes quedarán amortizados por los diversos ahorros, tanto los directamente inherentes a dejar de usar las energías sucias, como los de no tener que pagar los elevados costos sanitarios por la mayor incidencia de casos de enfermedades causadas o agravadas por la contaminación medioambiental.
 
Otro efecto de esta conversión que se pronostica en el estudio es que los precios de la energía se estabilizarían. Después de todo, materias primas como el petróleo cada vez serán más caras, mientras que, por ejemplo, no hay que pagar nada por el viento ni por la luz solar ahora ni en el futuro.
 
La conversión descrita por Jacobson crearía también una ganancia neta de unos 220.000 empleos, después incluso de que se tengan en cuenta las pérdidas de puestos de trabajo de la energía nuclear y de los combustibles fósiles. Estos 220.000 empleos estarían en la fabricación de la tecnología e infraestructuras asociadas, así como en su instalación y su manejo. Además de todo ello, el estado recogería unas ganancias netas de esos empleos de unos 12.000 millones de dólares al año.
 
Según los cálculos de los investigadores, uno de los escenarios barajados sugiere que todas las necesidades de energía de California en 2050 podrían ser satisfechas con una mezcla de fuentes, incluyendo:
 
-25.000 aerogeneradores de 5 megavatios
 
-1.200 centrales de energía termosolar de 100 megavatios
 
-15 millones de sistemas fotovoltaicos residenciales para tejados de 5 kilovatios
 
-72 plantas geotérmicas de 100 megavatios
 
-5.000 dispositivos  para generar electricidad a partir de la energía mecánica de las olas, de 0,75 megavatios
 
-3.400 turbinas para generar electricidad a partir de la energía mecánica de las mareas, de 1 megavatio
 
En el estudio se ha determinado que si California se pasara al viento, el agua y la luz solar como energías renovables, las muertes por contaminación del aire disminuirían en unas 12.500 al año, y el estado se ahorraría unos 103.000 millones de dólares, o aproximadamente el 4,9 por ciento del producto interior bruto del 2012, en costes anuales relacionados con la sanidad. Los resultados del estudio sugieren asimismo que la consecuente disminución de emisiones reduciría los costes por el cambio climático global en 2050 (tales como el de la erosión costera y el de los daños por meteorología extrema), en unos 48.000 millones de dólares al año.
 
“Las tecnologías necesarias para una transición rápida hacia un sistema energético general basado en renovables en todo el estado están disponibles hoy mismo”, declara sin tapujos Anthony Ingraffea, coautor del estudio y profesor de ingeniería en la Universidad Cornell de Ithaca, Nueva York, Estados Unidos.
 
Al igual que en muchos lugares del mundo, actualmente la mayor parte de la energía de California procede del petróleo, el gas natural, la energía nuclear y el carbón. Según el plan propuesto por Jacobson y sus colegas, el 55,5 por ciento de la energía en el estado para todos los usos procedería del Sol, el 35 por ciento al viento, y el resto a una combinación de energía hidroeléctrica tradicional, geotérmica, de mareas y de olas.
 
Los autores del estudio están desarrollando planes similares para todos los estados de EE.UU.

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