Vuelta al mundo en avión solar

El Solar Impulse 2, aeronave no contaminante desarrollada para dar la vuelta a la Tierra

 

que generan las células fotovoltaicas integradas en las alas, ha completado con éxito su primer vuelo de pruebas y ya ha iniciado su cuenta atrás para cumplir su ambiciosa misión en 2015. 

 

El nuevo avión monoplaza Solar Impulse 2 (SI2) desarrollado por el psiquiatra y explorador Bertrand Piccard y el ingeniero y empresario André Borschberg, ha comenzado a volar, preparándose para afrontar el reto del primer vuelo solar alrededor del mundo, sin emplear combustible ni emitir contaminantes, según sus impulsores.


El SI2 realizó con éxito su primer ensayo, volando dos horas y 15 minutos, en el primero de una serie de vuelos similares de prueba y entrenamiento que se efectuarán durante los próximos meses para ponerlo a punto para circunvalar la Tierra en marzo de 2015.

 

El avión, que dirigió el piloto de pruebas Markus Scherdel y voló desde el aeródromo de Payerne (Suiza), es el segundo prototipo del aparato ideado por Piccard.

 

La primera aeronave, denominada Solar Impulse 1, más ligera y menos potente que la actual, realizó su primer vuelo en 2010, consiguiendo viajar durante 26 horas seguidas y cruzar EE.UU. de costa a costa en cinco etapas, volando también de noche.

 

“Con los ocho récords mundiales del Solar Impulse 1, hemos demostrado que las tecnologías limpias y las energías renovables pueden lograr lo imposible”, dice Piccard, fundador y presidente de Solar Impulse.


“Tenemos que ir más allá. El SI2 tendrá una autonomía prácticamente ilimitada, y debemos asegurarnos de que el piloto es tan sostenible como su avión. Por ello, el vuelo alrededor del mundo será un hito, tanto humano como tecnológico”, añade Borschberg, cofundador y CEO. 

 

 

CAPAZ DE VOLAR DE DÍA Y DE NOCHE

 

Para completar el vuelo alrededor del mundo, el Solar Impulse 2 tendrá que lograr lo que –de acuerdo a sus creadores- ningún otro avión ha logrado antes: “volar sin combustible con un solo piloto, durante cinco días y noches consecutivos, sobre los océanos de un continente a otro”.

 

Según Piccard y Borschberg, este segundo prototipo tiene una envergadura de alas de 72 metros, mayor que la de un Boeing 747-8I, y un peso total de 2.300 kilogramos, equivalente al de un coche, “logrando con ello un rendimiento aerodinámico y una eficiencia energética mayor que cualquiera hasta la fecha”.

 

El SI2 está hecho de fibra de carbono y sus alas albergan más de 17.000 células fotovoltaicas, capaces de generar la energía eléctrica suficiente como para conferirle la autonomía de cinco noches y cinco días, según sus creadores.

 

“Su velocidad máxima será de 90 kilómetros por hora al nivel del mar y de 140 kilómetros por hora a su altitud máxima de 8.500 metros”, añaden.

 

 La cabina del SI2 mide 3,8 metros cuadrados, que alojarán el oxígeno, comida, agua, paracaídas y equipamiento necesario para el piloto, y está equipada con un asiento ergonómico que se reclina para que su ocupante pueda sentarse, estirarse e incluso hacer ejercicio, según las especificaciones técnicas del avión.

 

Cada uno de los detalles de cabina ha sido diseñado para que el piloto pueda permanecer dentro durante una semana, aunque, en aras de la máxima eficiencia energética, no está presurizada ni climatizada, lo cual supondrá un desafío adicional para la resistencia física y psicológica de los pilotos.

 

“El nuevo avión hecho de fibra de carbono es hermético, por lo que podrá volar sin problemas bajo la lluvia, mientras que de día, volará a una altitud de 8.500 metros y de noche descenderá hasta los 1.500 metros para ahorrar energía”, según sus creadores.

 

El intento de hacer el primer vuelo alrededor del mundo con energía solar está programado para marzo del 2015. Comenzará y finalizará en la región del Golfo Pérsico, y las ciudades y aeropuertos exactos en los que se efectuarán escalas se seleccionarán en los próximos meses.

 

El aparato volará sobre el Mar de Arabia, India, Birmania, China, el Océano Pacífico, Estados Unidos, el Océano Atlántico y el sur de Europa o el norte de África, antes de cerrar su recorrido.

 

Durante el trayecto alrededor del planeta, Borschberg, el ingeniero jefe del proyecto, se alternará con Piccard en la cabina, efectuando aterrizajes cada pocos días, que también servirán para organizar actos públicos junto con los Gobiernos, las escuelas y las universidades, adelantan desde la organización.

 

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